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A EVITA

EVITA
Dios tiene a Su lado tu figura
como premio a tu entrega en la vida.
Y hoy no sos testigo de la afrenta
hoy no sos testigo del horror.
No sos testigo de la miseria
de la permanente humillación
conque el alma cubre las heridas
del Pueblo que enmarca su agonía
en un cuadro de negras figuras
que miran aterradas, sin luz
avasallar sin piedad sus sueños.
Vacíos de silencio recorren
ante la mirada indiferente
la impotencia de ser un don nadie.
Los señores, dueños del Poder
generan el hambre y el dolor
callan sus conciencias con discursos
amarillos y sin contenidos
fríos, degradados, amorales.
Carentes de ética y de amor
Someten todo a sus intereses.
El Pueblo carece de ilusiones
porque se encargaron de quitarlas
y en lugar de elevarlas al cielo
las guardan en el fondo de su alma
esperando tal vez el milagro
de provocar en ellos las lágrimas
ante un niño, un anciano, un pobre.
Estos no tienen ninguna culpa
ni tienen noción de la maldad
que reina en aquellos corazones
donde el poder y el dinero sirven
para coartar y denigrar
los derechos y la vida misma
de los que nacieron sin fortuna.
La "Comunidad organizada"
ideal de un grande de la historia
no tiene cabida en el sector
de la clase política argentina.
Se aferraron a sus avaricias
con cruel desapego a su prójimo.
Enfermos, ineptos, sin valores.
Hicieron trizas la Educación
enfermaron a la Sociedad
que hoy carece de identidad;
también sin valores ni cultura.
Jóvenes pululan sin destinos
por los laberintos de las calles.
También hay padres, niños y abuelos.
Cada vez son más y sin trabajo;
Cansados de impotencia y de penas
víctimas inocentes que matan
el delito y la impunidad,
muestran la bronca y los desengaños.
El cuerpo agobiado de injusticias
Sólo promete un triste final.
Tu Argentina llora amada Evita
tu Argentina sufre la impiedad
de inconfesables corporaciones
que mancillan vilmente su honor.
¡Ruega a Dios por los necesitados!
¡Que tu espíritu salve a la Patria
y tu gloria establezca el amor!
Berta Elvira Rivero
EL LINYERA
EL LINYERA
Personaje que en tu largo trajinar
Recorres con paso cansino
Las estancias.
Las palabras de tu boca
Son escasas
Sirven para pedir y agradecer
Cuando el sol tiñe de rojo las formas
Tu silueta descansa
A la vera del camino.
¿Quién fuiste y quién eres?
Sólo con tus recuerdos estás
Compartiendo los huesos y el pan
Con tus perros.
A la vera del camino.
Berta Elvira Rivero